16 de octubre de 2008

Vendedores ambulantes.

incienso2rj


Les tengo una anécdota maravillosa (bueno, creo que es de esas historias que en el momento fueron increíbles y cuando uno las cuenta a nadie le causan gracia).

Hoy fui con Anais a un cafecito en la Condesa que nos encanta porque tienen el mejor brownie que he probado en mucho tiempo. Durante todo el camino y estadía nos vimos constantemente acosadas por vendedores ambulantes, pero de esos que insisten e insisten e insisten, yo ya estaba harta pues después de que una niña me pidió dinero y le dije que no traía y me EXIGÍO que le diera mi chamarra (a lo cual sabiamente conteste: "No! es mía! me la compró mi mamá!") y de que otra me EXIGIÓ que le abriera la ventana del coche y le empezó a pegar, me sentía francamente acosada (además les juro que no traía cambio).

De repente un chavo (sí, dije "chavo", y sí, ya sé que así dice tu papá) se baja de su bicicleta y se nos para enfrente. Lo primero que nos dice es "¡ay que fashion chicas!" y elogío las botas de Anais. Después nos pidió un minuto de nuestro tiempo (cuando empezó a hablar como Chris Cocker me empecé a interesar) pero justo en ese momento se cayeron muchas hojas de un árbol y aplicó el "veeeeaaaan, aaaayyyyy me encanntttttaaaaaa". El dichoso joven nos empezó a contar que vendía inciensos "mágicos" (yo creo que como el de el Rey Mago pobre) y que él mismo los hacía y nos empezó a sacar una variedad infinita de inciensos. La verdad es que si el tipo no hablara como habla lo hubiera corrido de ahí a los 40 segundos de que mencionó "incienso" pero estaba divertidísima escuchándolo. 

Al final le acabe comprando un paquetito del incienso que él me aseguro me iba servir con el (y cito) "UUUYUUUUYYYYY",(sólo eran 25 pesos y él tenía que pagar el gas) pero cuando le iba a dar el dinero me dijo que antes que le pagara tenía que hacerme un decreto. Me dio la mano y me empezó a decir una sarta de estupideces impresionantes pero de las cuales me reí mucho, luego me pidió que le hiciera a él un decreto... le dije lo mismo que él me había dicho... y después se fue.

El punto de todo esto es que el chavo sabe vender, es tan ridículo que cae bien, y aunque ya prendí mi incienso de UUYUUYUUY y no sirvió de nada, valió la pena comprarlo.

Ah, y después me pidió un cigarro...

Vendedores ambulantes, un poquito de personalidad ¡y venden lo que sea!...

4 comentarios:

Lorenza dijo...

Te ruego que vayamos a buscarlo, quiero un incienso de YUJUULEE, María! Aparte no manches, amo a Chris Cocker!

Anónimo dijo...

Jajajaja, me reí harto con este post. Qué miedo con el que golpeaba el vidrio, y con la que quería la chamarra. Sí son bien insistentes, también en la Roma... No me gusta el incienso... Cosas de la vida.
No sé por qué siento que los vendedores (algunos más que otros) son las personas más creativas. Se las ingenian para todo...

Monosylabik dijo...

Me dio una especie de déjà vu leyendo tu historia. Juro que hace como 4 o 5 años a mi tambien me vendio incienso. Mismo "chavo", misma voz, mismo decreto, y mismo incienso para el "UUUYUUUUYYYYY". Claro, con su servidor mucho menos fashion.

Anónimo dijo...

No mames Maria , estoy totalmente de acuerdo contigo el buen vendedor es el que sabe echar el choro jajaja yo tambien le hubiera comprado un incienso.