6 de octubre de 2008

Libertad Nuestra


La libertad no es un estado, no es ni siquiera una idea. Es tan sólo un sentimiento que a veces te embarga y que finalmente se desvanece, como la espuma de la ola que muere.

Tratas de acuñarla en el fondo de tu alma, de atarla a tu vida de una vez por todas, tan sólo para darte cuenta de que la has perdido. Ya no está. Sólo estás tú y esa cadena invisible que te oprime el pecho y la mirada, esa impotencia que te hace tornar los ojos al universo infinito para notar que en realidad no existes o que existes apenas.

Sin embargo te niegas a creerlo, porque necesitas de esa búsqueda eternamente frustrada que te abastece de vacío. Te niegas a creer que nunca será tuya, más que en esos fugitivos instantes...

A veces quisieras librarte de la libertad.
Nunca haberla sentido.
Nunca desearla.
Nunca.

Más sin embargo te acuestas todas las noches a su lado, sobre ella, en ella.
Te sumerjes en sus carnes étereas, te tragas su sabia alucinante,
la devoras hasta morir de hambre, la bebes hasta estar sediento.

Y ella te mira desde el otro lado de los sueños, y te desea... pero te elude, sólo te desea, te hace suyo cuando quiere y como quiere, porque ella esta fuera de la jurisdicción del cielo y el infierno, de la reencarnación y la muerte, de todo lo visible y lo invisible.

Algún día, se deshará la luz y sólo quedará la libertad. Y en ella moriremos todos, por los siglos de los siglos...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que bien escrito felicidades!!

Anónimo dijo...

Morir para encontrar la libertad... Es un precio bastante caro pero, tal vez, sea el único aceptable para poder ser libres... Me estoy volviendo fan, eh! jajaja

Andrea dijo...

Gracias, topo!! Q bueno q te gusten, mil grax por tu opinion